Bernardo Rodríguez Gil

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Nació en Valencia (España) en 1937. Hasta los once años vivió en Madrid y en Salamanca.
Llega con sus padres a Buenos Aires en 1949, donde completa su educación primaria y secundaria. En 1964 se inicia en el estudio de las artes plásticas cursando la Escuela Nacional de Bellas Artes "Prilidiano Pueyrredón". Un año después realiza un viaje de estudios por
Iberoamérica.

Expone individualmente desde 1966 en el país y en el exterior desde una década después. Entre sus muestras se destacan:

Galería Dorfli en Tívoli, Suiza (1976)
Winker Gallery de Salamanca, España (1978)
Galería Piazza de Sausalito, California (1992)
Museo Pío Collivadino de Lomas de Zamora, Buenos Aires (1993)
Palacio San Miguel de Buenos Aires (1995)
Galería Forma de Buenos Aires (1998)

Más recientemente expuso en
Art San Francisco, California, USA (2000)
Galería Mosera Fine Arts, en Saint Maarten, Antillas Holandesas (2000)
Art Miami, Miami, USA (2001)
Biblioteca del Ministerio de Cultura de Holanda en Saint Maarten (2001)
ARTE BA, Buenos Aires (2002)
Galería De la Recoleta, Buenos Aires (2002)

Sus obras se encuentran en colecciones del país y del exterior.



Comentario Critico

Las pinturas de Bernardo Rodríguez Gil afirman la vigencia del arte abstracto, muchas veces concebido como una expresión puramente formal. No es su caso, ya que este artista de origen español radicado desde pequeño en nuestro país, donde realizó toda su obra, logra transmitir
con su pintura, sentimientos y vivencias que nos invita a compartir. Por eso su obra plástica es estimulante y cada uno de sus cuadros tiene una intención diferente, un impulso gestual propio, un espíritu particular que lo trasciende.

Las modas que han asolado a la pintura y que hoy se manifiestan con su efímera banalidad, han impuesto modalidades expresivas circunstanciales que se han agotado rápidamente. Desde ese punto de vista, todo ya pasó, o, como se dice hoy, "todo ya fue". Esa perniciosa creencia lleva a
engaños en los que, a veces caen los propios artistas.

Rodríguez Gil al profundizar acerca de las posibilidades expresivas de la abstracción, demuestra que mucho está por hacerse y que el lenguaje pictórico siempre vuelve a nacer en aquellos artistas que saben poner en él su pasión y darnos una visión del mundo.

Este artista reivindica una pintura que es pura transmisión energética, incitando al contemplador a volcar en ella sus propias vivencias para darle así toda su potencialidad expresiva.

Fermín Fevre
Curador

Buenos Aires, setiembre de 2002.